
Rosa Chunga
Una elegía breve para una figura inolvidable. Este poema conjura el eco de su muerte sin lágrimas, con retazos de color y olor que siguen habitando la madera. Rosa Chunga, con sonrisa cerrada y alma tejida en carmesí y cilantro, permanece en los recuerdos desparramados de quienes la miraron vivir.
Rosa Chunga a muerto
grito la María
Rosa Chunga a muerto
y nadie chorro una lagrima
Rosa Chunga a muerto
juntando sus retazos
de carmesí y cilantro
ah de quedar henchida con su sonrisa cerrada.
Desparramados sobre triplays
aun huelen sus recuerdos.